Santiago 24 de Octubre

El ordenado y funcional ritmo al que se vive en la capital chilena, es a mi parecer producto de haber llegado a otro meridiano, y no quiero con este comentario quitarle merito al trabajo que los santiagueños han puesto en organizar su ciudad. A lo que me refiero es que he percibido en Santiago el aroma cíclico de una vida entendida en cuatro estaciones.
Por las calles y avenidas de esta ciudad se presiente un susurro colectivo inaudible que persistentemente exclama: “Ya se viene el verano”. Sin embargo, la lluvia y el frió continúan arropando a la gente disfrazando su silueta con pliegues y bufandas. Parece que, así como los huracanes caribeños tardan en retirarse en el norte, acá en el sur la primavera tarda en llegar a Santiago.
Un viento fresco, demasiado fresco me acompaño durante mi primer recorrido de arte pasajero, me ha ido bien y he recolectado los primeros testimonios al paso.
También he tenido que sortear nuevos inconvenientes, característicos de una ciudad con rasgos propios, uno de estos rasgos, quizás el más simbólico, es la gran cantidad de pasajeros que viajan abstraídos por un reproductor de música portátil. De cada bus al que me subí por lo menos el 40% de las personas usaban audífonos. Claro que esto no solo es una señal de que en Santiago la gente se apasiona por la música, sino también una señal de mayor capacidad adquisitiva, y una gran seguridad ciudadana.
Sin embargo, también es para mi un panorama muy simbólico que hace visible el alto nivel de individualización al que se someten las sociedades mas adineradas.
En fin esas teorías no están para ser dilucidadas en un simple blog de garabatos. Después de haber permanecido 26 horas sentado en un bus llegue el día lunes a las 3 PM, con la firme y única intención de estirar las piernas lo mas que pueda. A pesar de ello esa misma noche hice el primer intento de escribir este diario, cosa que resulto imposible ya que la única letra que emitía mi cogote era la ZZZZZZZZZ, como si fuese uno de los sonámbulos que deambulan por Pelotillehue.
Debo aclarar que Condorito es uno de mis compañeros de viaje desde la infancia, como no lo iba a invocar en su tierra. Es mas, ha sido un duro golpe para mi saber que la legendaria y apacible Pelotillehue no existe. Una vez superado el trauma, me han contado que en Santiago se le ha levantado un monumento a Condorito, lugar fijo para una foto de turista. !!Ha!!! si supiera Yayita el símbolo sexual en que se ha convertido, su figura es recurrente en cientos de buses y taxis a lo largo del continente, en muchas ocasiones comparte pedestal con vírgenes y santos. Sin duda Pepo y los personajes a los que dio vida son uno de los referentes más importantes de la grafica popular latinoamericana.
En fin, durante el largo viaje a través del desierto, tuve tiempo para todo incluso para volver a revisar otras intervenciones de arte pasajero de Lima, y he encontrado algunas que valen la pena publicar a continuación:

Toto escribió:
“No sintió el primer puñetazo, solo quería llegar a el, abrazarlo, besarlo, decirle cuanto lo amaba, recibió un puntapié en el abdomen y se sintió caer, sintió besar el piso y entonces si lo sintió, entonces si comenzó a sentir, no las violentas patadas que le fracturaban sus costillas, no los mordiscos con los que le cercenaba a pedacitos las orejas. Sino una angustia terrible, como si su pecho hubiera sido abierto y de él con asquerosas garras le hubieran sacado el corazón. Sintió brevemente y luego muy claro un sabor dulce en la punta de la lengua, el ultimo golpe fue un pisotón en la punta de su nariz. Luego el marido cansado de tanto golpear se fue a dormir. Ella con la fuerza que le quedaba se arrastro por el frió piso, de alguna manera se encaramo en la cama, abrazo a su marido y se durmió.
A primera hora de la mañana Martín Enrique Baldeón abrió los ojos, había observado por la mañana los pájaros, escucho sonar el timbre y no hizo caso no quería despertar a su esposa, estaba durmiendo tan rico que era mejor no despertarla. Además se encontraba fría, muy fría”.

Bicho escribió:
“Una vez en el carro se subió un pata que pedía una ayuda económica, y como veía que nadie le daba, saco una inyección y se pincho y dijo que si no le daban algo de dinero los infectaba con sida. Luego de pasar por los asientos me preguntaba si era verdad, pero finalmente logre darle un golpe y le clave su jeringa.”
A continuación otros dibujitos interesantes.



Garabatos de Santiago. De los pocos que he recolectado hasta el momento he escogido los siguientes.

URL: http://www.suena.cl

Derek escribió:
“ Dormitando, despierto y esta ahí, ella mi musa, se acerca y se sienta a mi lado, le coqueteo y no. El calor me hace despertar totalmente y me doy cuenta de que mi musa no es mas que una Sra. que con el calor confundí”.

Chrasta escribió:
“Una vez en la playa mi amiga se estaba ahogando y por culpa de un amigo perdió su bebe”.
Por el momento ese ha sido mi primer reporte desde Santiago, pronto estaré montando otros garabatos.
Su corresponsal de siempre
Yo